Luque contó detalles de la salud de Maradona: el diálogo para internarlo, la relación con el alcohol y por qué vive en “extremos”

El neurocirujano está a cargo del cuadro médico del Diez. “Diego era tomar una copa y hacerle mal en el último tiempo por los antecedentes”, se sinceró

10-11-20 Leopoldo Luque había hecho los intentos, infructuosos, varios días antes. La constante respuesta negativa lo había alejado una y otra vez. Cuando Diego Armando Maradona pasó unos minutos por la cancha de Gimnasia de la Plata por su cumpleaños, la imagen recorrió el mundo y desde su entorno volvieron a contactarlo. El neurocirujano fue ese fin de semana a su casa y otra vez buscó convencer al Diez de que debía internarse.

Lo fui a ver sábado y domingo por pedido de la gente que está cerca de él. Lo veían raro, confundido. Más allá del trastorno para caminar, deambular. Llamaron la atención algunas cosas raras en su personalidad, como su estado de ánimo. Y esto de estar confundido: emitir un comentario o una respuesta de algo que no se le había preguntado o se le estaba hablando. Es un trastorno cognitivo que no tendría por qué estar sucediendo. Mi primera pregunta fue si había tomado algo y me dijeron que no. Estaba confundido. Cuando yo iba, no pasaba en ese momento, pero eso no me aseguraba que no pasara después. Yo sospechaba. Sentí que era un buen momento para llevarlo y estudiarlo un poco”, relató el propio Luque en una entrevista con el programa radial Doman 910 que se emite por La Red.

No hay una relación médico-paciente de un paciente muy interesado en su salud. Uno tiene que interceder. Ese día de la internación no me costó tanto convencerlo pero venía de varios intentos previos. Entré a su pieza, él estaba acostado, le dije ‘Diego, vamos’, ‘no, tordo. La de siempre. Después, en el post operatorio, Diego salió a caminar conmigo en el sanatorio: Diego, te tenés que quedar y dijo que no. Se puso agresivo en el sentido de querer manejar la situación, como maneja todo siempre. Lo vimos con un cuadro que se interpretó como abstinencia; de sudoración, taquicardia y euforia. Si él se iba a su casa, no era solo por el cuadro en sí, sino porque peligraba la neurocirugía. Era esperable el cuadro, no nos sorprendió”, detalló sobre el proceso que debió pasar para llevarlo a la Clínica Ipensa de La Plata inicialmente.

Luque reconoció que son “días agitados” para él, donde comienza alrededor de las 5.30 de la mañana y se acuesta pasada la medianoche. “Maradona es un paciente que tiene principio de autonomía. La pérdida de salud de él o el deterioro que tuvo fue visto. El viernes en el partido eso lo notó todo el mundo”, reconoció.

Al mismo tiempo aclaró que, como se venía informando previamente, el cuadro de abstinencia está relacionado al consumo de alcohol: “Solucionados esos temas no están nunca, están tratados. Diego era tomar una copa y hacerle mal en el último tiempo, por los antecedentes. El punto es que esa copa por ahí la necesitaba. No es un gran consumidor, pero es todo un cuadro con los fármacos que toma. Los fármacos que toma son varios. Un poco de alcohol, no mucho, a ciertos fármacos les hace mal. Son varios para conciliar el sueño… No quiero entrar en detalle”.

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